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Tratamiento quirúrgico de glaucoma avanzado: Cuando el control médico ya no es suficiente

El glaucoma avanzado representa una de las principales causas de pérdida visual irreversible en el mundo. En esta etapa, el daño al nervio óptico ya es significativo y el objetivo del tratamiento deja de ser recuperar visión para centrarse en preservar la función visual restante. El tratamiento quirúrgico de glaucoma avanzado surge cuando las terapias farmacológicas y los procedimientos menos invasivos no logran controlar adecuadamente la presión intraocular.

Afrontar esta condición requiere un enfoque preciso, realista y altamente especializado. La cirugía no es una solución genérica ni inmediata, sino parte de una estrategia médica que busca frenar la progresión del daño y mejorar la estabilidad visual del paciente en el largo plazo.

¿Por qué el glaucoma avanzado exige un abordaje distinto?

En fases tempranas, el glaucoma puede controlarse con gotas oftálmicas o tratamientos láser. Sin embargo, cuando la enfermedad progresa, estos métodos suelen perder eficacia. El aumento sostenido de la presión intraocular continúa dañando el nervio óptico, incluso cuando el paciente sigue correctamente el tratamiento indicado.

En este contexto, el manejo especializado de casos de glaucoma severo se vuelve imprescindible. El oftalmólogo ya no evalúa únicamente cifras de presión, sino la velocidad de progresión, el estado del campo visual, la anatomía ocular y la respuesta previa a otros tratamientos.

El glaucoma avanzado no admite decisiones estandarizadas. Cada intervención debe responder a una evaluación individual, ya que un error en el abordaje puede acelerar la pérdida visual en lugar de controlarla.

¿Cuándo se considera el tratamiento quirúrgico en glaucoma avanzado?

La indicación quirúrgica no depende de un único factor. Se considera cuando el daño continúa avanzando a pesar del tratamiento médico máximo tolerado o cuando los efectos secundarios de la medicación afectan la calidad de vida del paciente.

El tratamiento quirúrgico de glaucoma avanzado busca reducir la presión intraocular a niveles que no sigan comprometiendo el nervio óptico. En muchos casos, esto solo puede lograrse creando nuevas vías de drenaje del humor acuoso o modificando las existentes mediante técnicas quirúrgicas especializadas.

Tomar esta decisión implica valorar riesgos, beneficios y expectativas reales. La cirugía no devuelve la visión perdida, pero puede ser determinante para conservar la visión funcional que aún permanece.

Cirugía especializada para control del glaucoma: ¿Qué la diferencia de otros procedimientos?

La cirugía especializada para control del glaucoma no es comparable con otras intervenciones oftalmológicas más frecuentes. Se trata de procedimientos técnicamente exigentes, que requieren experiencia específica y un conocimiento profundo de la fisiopatología del glaucoma.

Entre las técnicas más utilizadas se encuentran la trabeculectomía, los dispositivos de drenaje y otras cirugías filtrantes, cuya elección depende del tipo de glaucoma, la anatomía ocular y los antecedentes del paciente. Cada técnica tiene indicaciones precisas y posibles complicaciones que deben anticiparse.

El éxito de estas cirugías no se mide únicamente en el postoperatorio inmediato. Su verdadero valor radica en la estabilidad de la presión intraocular y en la capacidad de mantener esa estabilidad en el tiempo.

¿Qué puede y qué no puede lograr la cirugía?

Uno de los aspectos más importantes del tratamiento quirúrgico de glaucoma avanzado es la correcta comunicación con el paciente. La cirugía no restaura el daño ya existente en el nervio óptico ni recupera campos visuales perdidos.

Su objetivo es detener o ralentizar la progresión de la enfermedad. En muchos casos, esto permite conservar la visión suficiente para actividades cotidianas y mantener la autonomía del paciente.

Comprender estas limitaciones evita frustraciones y refuerza la adherencia al seguimiento posterior, un factor clave para el éxito a largo plazo.

El papel del especialista en el manejo quirúrgico del glaucoma severo

El manejo especializado de casos de glaucoma severo exige un oftalmólogo con formación específica en glaucoma y experiencia quirúrgica comprobada. No se trata solo de ejecutar una técnica, sino de saber cuándo intervenir, cómo hacerlo y cómo actuar ante posibles complicaciones.

El especialista evalúa factores como la edad, el estado del nervio óptico, la progresión documentada de la enfermedad y la adherencia previa al tratamiento. Esta visión integral permite diseñar una estrategia quirúrgica alineada con la realidad clínica del paciente.

Además, el seguimiento estrecho posterior a la cirugía forma parte del acto médico. El control no termina en el quirófano, sino que continúa durante meses o incluso años.

Seguimiento y control postoperatorio del glaucoma: una etapa crítica

El seguimiento y control postoperatorio del glaucoma es tan importante como la cirugía misma. Durante este periodo, el especialista evalúa la respuesta del ojo al procedimiento, ajusta tratamientos complementarios y detecta posibles complicaciones de forma temprana.

Las primeras semanas son especialmente sensibles. Cambios en la presión intraocular, inflamación o alteraciones en la cicatrización pueden comprometer el resultado si no se controlan adecuadamente. Por ello, el seguimiento debe ser riguroso y constante.

A largo plazo, los controles permiten verificar la estabilidad del glaucoma y realizar ajustes según la evolución clínica del paciente, asegurando que el beneficio de la cirugía se mantenga en el tiempo.

¿Qué ocurre si el glaucoma ya causó daño irreversible?

En glaucoma avanzado, es frecuente que parte del daño visual sea irreversible al momento del diagnóstico quirúrgico. Esto no invalida la indicación de cirugía. Al contrario, refuerza la necesidad de actuar para proteger la visión remanente.

Un diagnóstico preciso permite establecer objetivos realistas y evitar una progresión más agresiva. Incluso cuando la pérdida visual es significativa, el control de la presión intraocular puede marcar la diferencia entre estabilidad y deterioro acelerado.

El enfoque médico se centra entonces en calidad de vida, funcionalidad visual y prevención de complicaciones adicionales.

Contáctate con nosotros

El glaucoma avanzado plantea uno de los mayores desafíos en oftalmología. Cuando el tratamiento médico deja de ser suficiente, el tratamiento quirúrgico de glaucoma avanzado se convierte en una herramienta clave para frenar la progresión del daño. La clave está en un enfoque médico realista, individualizado y sostenido en el tiempo, donde cada decisión se tome con criterio clínico y responsabilidad profesional.

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