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Degeneración macular: Una enfermedad que requiere atención especializada

degeneracion macular

Buena parte de la calidad visual depende de una pequeña zona de la retina que permite percibir con nitidez aquello que se mira de frente. Cuando esa zona comienza a deteriorarse, aparecen cambios en la visión que generan preocupación y que conviene atender a tiempo. La degeneración macular es una de las principales causas de este tipo de alteraciones, y comprender en qué consiste, cómo se manifiesta y qué opciones existen para su manejo resulta fundamental para quienes empiezan a notar dificultades para ver con claridad.

¿Qué es la degeneración macular?

La degeneración macular es una enfermedad ocular que afecta la mácula, una zona especializada de la retina situada en la parte posterior del ojo. La retina es el tejido sensible a la luz que recubre el interior del globo ocular, y la mácula corresponde a su porción central, encargada de procesar la visión de detalle, es decir, aquella que permite percibir con precisión lo que se mira de frente.

Cuando las estructuras de la mácula se deterioran, esa capacidad se va perdiendo de forma progresiva. La degeneración de la mácula compromete el funcionamiento de las células encargadas de transformar la luz en señales visuales, y esa pérdida de células se traduce en una disminución gradual de la nitidez de la imagen que se forma en el centro de la mirada. A diferencia de lo que ocurre en otras afecciones, el daño se concentra en una zona específica de la retina, lo que explica por qué sus efectos sobre la visión tienen características particulares.

La degeneración de la mácula: ¿por qué afecta la visión central?

La visión central es la que permite enfocar lo que se encuentra directamente en el centro de la mirada. De ella dependen la lectura, la escritura, el reconocimiento de rostros y la apreciación de formas y detalles, actividades que exigen una percepción fina y precisa. La mácula es la estructura responsable de esta función y, por esa razón, su estado determina en gran medida la calidad de la visión que se experimenta en el día a día.

A medida que la mácula se deteriora, estas tareas se vuelven cada vez más difíciles, aunque la persona siga percibiendo el entorno hacia los lados. Esta diferencia entre la visión central y la visión periférica explica por qué quien padece degeneración macular puede desplazarse sin tropezar y, al mismo tiempo, tener serias dificultades para leer o reconocer un rostro. El daño se concentra en la nitidez del detalle, no en el campo visual que rodea el punto de mirada.

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La degeneración macular entre las enfermedades oculares del adulto mayor

El envejecimiento es el principal factor asociado al desarrollo de la degeneración macular, y por ello la probabilidad de presentarla aumenta con los años. La DMAE ocupa un lugar destacado entre las principales enfermedades oculares relacionadas con la edad, junto con otras condiciones que también comprometen la visión en la población adulta mayor.

Conviene distinguir, sin embargo, entre los cambios visuales propios del envejecimiento y una enfermedad que afecta la mácula. Mientras que la pérdida de flexibilidad del cristalino o la presbicia forman parte del proceso natural de envejecer, la degeneración macular implica un deterioro progresivo de una estructura específica de la retina que requiere valoración y seguimiento. Por eso, ante cambios en la visión central, resulta fundamental no atribuirlos únicamente a la edad y acudir a una evaluación oftalmológica.

¿Qué tipos de DMAE existen?

La degeneración macular asociada a la edad, conocida también como DMAE, se clasifica en dos tipos principales. Cada uno presenta características diferentes en cuanto a los cambios que ocurren en la mácula y a la velocidad con la que puede deteriorarse la visión.

DMAE seca o atrófica

Es la forma más frecuente y se relaciona con el adelgazamiento y deterioro progresivo de la mácula. Puede evolucionar durante años y presentar diferentes etapas. En sus formas avanzadas puede producirse atrofia geográfica, caracterizada por una pérdida progresiva de tejido retinal en determinadas zonas de la mácula.

DMAE húmeda o neovascular

Aparece cuando se desarrollan vasos sanguíneos anormales debajo de la retina. Estos vasos pueden filtrar líquido o sangre y ocasionar un daño más rápido en la mácula. Puede desarrollarse a partir de una DMAE seca previa.

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¿Qué síntomas produce la degeneración macular?

Los síntomas de la degeneración macular se relacionan directamente con el deterioro de la visión central y suelen instalarse de manera gradual. En las etapas iniciales pueden ser sutiles, lo que retrasa su detección, pero con el tiempo se vuelven más evidentes. Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran:

  • Visión central borrosa o menos definida, que dificulta distinguir detalles con claridad.
  • Líneas rectas que parecen onduladas o torcidas, un cambio que puede hacerse evidente al observar textos, marcos o estructuras rectas.
  • Dificultad para leer, incluso cuando las letras son suficientemente grandes y existe iluminación adecuada.
  • Problemas para reconocer rostros, debido a una disminución de la nitidez de la imagen central.
  • Aparición de una zona borrosa o vacía en el centro del campo visual, que puede aumentar conforme progresa la enfermedad.
  • Mayor dificultad para ver con poca iluminación y cambios en la percepción de los colores en determinados pacientes.

¿Cómo se diagnostica esta alteración?

El diagnóstico de la degeneración macular se apoya en la exploración oftalmológica y en estudios de imagen que permiten observar la mácula con detalle. El objetivo es confirmar la presencia de la enfermedad, identificar la forma en que se presenta y valorar su grado de avance.

Para ello, el oftalmólogo puede combinar la observación directa de la retina con pruebas complementarias, que aportan información precisa sobre la estructura y la circulación de la mácula. Entre las evaluaciones principales se encuentran:

  • Evaluación oftalmológica con dilatación de pupilas y observación de la retina y la mácula.
  • Permite obtener imágenes detalladas de las estructuras retinales y detectar alteraciones maculares.
  • Angiografía con fluoresceína. Permite valorar los vasos sanguíneos y detectar filtraciones cuando está indicada.
  • Angiografía con verde de indocianina. Estudio complementario que, en determinados casos, permite valorar estructuras vasculares que no siempre pueden observarse con otros métodos.
  • Evaluación de la evolución y características de la enfermedad a partir de los hallazgos clínicos y de imagen.

¿En qué consiste el tratamiento de la degeneración macular?

El tratamiento de la degeneración macular depende de las características de la enfermedad identificada en cada paciente. Algunas formas requieren seguimiento periódico, mientras que otras pueden necesitar medicamentos administrados directamente dentro del ojo u otras intervenciones destinadas a ralentizar el daño y preservar la visión.

  • Inyecciones anti-VEGF: son uno de los tratamientos principales para la DMAE húmeda. Estos medicamentos inhiben la acción del factor de crecimiento endotelial vascular y ayudan a reducir el crecimiento y la filtración de vasos sanguíneos anormales. Su aplicación suele requerir varias sesiones y un seguimiento periódico para controlar la respuesta.
  • Terapia fotodinámica: utiliza un medicamento fotosensible y una aplicación específica de láser para actuar sobre determinados vasos sanguíneos anormales. Actualmente se emplea en casos seleccionados de DMAE húmeda y puede utilizarse junto con otros tratamientos.
  • Suplementos específicos de vitaminas y minerales: determinadas formulaciones estudiadas en el protocolo AREDS pueden recomendarse a pacientes con ciertas formas de DMAE para reducir el riesgo de progresión. Su indicación depende de las características de la enfermedad y no constituye una cura.
  • Tratamientos dirigidos a la atrofia geográfica: en la DMAE seca avanzada con atrofia geográfica existen terapias intravítreas dirigidas a determinados componentes de la vía del complemento. Entre ellas se encuentran medicamentos aprobados específicamente para esta manifestación de la enfermedad.
  • Rehabilitación visual y ayudas para baja visión: cuando la pérdida visual persiste y afecta actividades cotidianas, pueden utilizarse dispositivos y estrategias de rehabilitación destinados a aprovechar mejor la visión disponible.
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Wong Oftalmólogos: especialistas en el cuidado de la mácula

En Wong Oftalmólogos, la atención especializada de las enfermedades de la retina, la mácula y el vítreo permite abordar las alteraciones que pueden comprometer estas estructuras. La evaluación oftalmológica especializada resulta esencial para quienes experimentan cambios visuales compatibles con una degeneración macular, ya que permite confirmar el diagnóstico, determinar la forma de la enfermedad y orientar el manejo más adecuado.

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